¿Y tú cómo te defiendes?
En la madurez no nos volvemos frías ni indiferentes. El cuerpo entra en modo protección cuando el sistema nervioso está agotado y reactiva defensas antiguas.
Soy humana, y nada de lo humano me es ajeno🌟
Hay frases que no solo se escuchan: descienden como llaves, abren una sala interna y te obligan a mirar hacia adentro.
La frase de Publio Terencio Africano —“Soy humano y nada de lo humano me es ajeno”— es una de esas llaves.
Y quizá impacta tanto porque toca una verdad incómoda:
Todo lo que juzgamos, lo que negamos, lo que señalamos afuera… también vive dentro.
Lo humano no es solo lo luminoso:
también son los miedos secretos, las contradicciones, la ira que creías superada, la tristeza que escondiste décadas, la envidia que no sabías que existía, el deseo, la duda, la vergüenza, los impulsos, las heridas y la inmensa capacidad de renacer.